Puente Viejo

Su historia es desconocida, al igual que ocurre con otros tantos puentes medievales, encontrándose la primera referencia al mismo en la obra de Pascual Madoz, en el siglo XIX, pasando desapercibido en los diccionarios anteriores.

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En este caso, el hecho que no fuera mencionado en los Interrogatorios del Catastro de la Ensenada (25 octubre de 1751) [15] ni de la Real Audiencia de Extremadura en 1791 no implica que no existiera años antes, a juzgar por la fábrica que presenta. Este puente, tal como veremos, presenta algunas semejanzas constructivas con el puente ubicado sobre el río Tamuja en el Camino Viejo de Cáceres.

Las piezas graníticas de sus arcos presentan marcas de cantero características, no habiéndose atestiguado marcas similares en ningún otro puente. Con seguridad se hicieron sobre los sillares a pie del cauce, procedentes de un puente primitivo arruinado tras la gran crecida que debió sufrir, al igual que otros puentes sobre el mismo río.

Además de estar marcados previamente y recolocados, presentan las esquinas rotas y desgastadas, hecho que demuestra que fueron arrastrados golpeándose entre sí tras la ruina del puente. La obra posee tres arcos ejecutados con sillería granítica, de diferente diámetro, estando el arco mayor ubicado en la margen derecha del río

Tras la gran crecida, el puente es reconstruido íntegramente, duplicando prácticamente su longitud original, e incrementando la cota de su calzada. Esta reconstrucción se realiza con mampostería de pizarra, salvo los arcos, tajamar y estribos que conservan las piezas originales.
Complementariamente se añaden a su vez un total de nueve aliviaderos. Como defensas ante las avenidas el puente presenta un único tajamar triangular del lado aguas arriba, protegiendo la pilastra central de los dos arcos de menor diámetro. Del lado aguas abajo, en la misma pilastra, se adosa un robusto contrafuerte, ambos elementos construidos en sillería granítica.

En cuanto al perfil longitudinal del puente es alomado, y la calzada sobre el mismo ha sido pavimentada con hormigón moderno. Los pretiles, de mampostería de pizarra, tienen buen estado de conservación.

A juzgar por la factura de la cimentación de este puente, comparando su fábrica y arquitectura con el Puente del Camino Viejo de Cáceres, ambas obras fueron ejecutadas en el siglo XVI. Por otro lado la reconstrucción tras la gran avenida que lo destruyó se estima a finales del siglo XVI, inicios del siglo XVII.

A escasos metros encontramos un molino que se utilizaba para moler el trigo y fabricar harina con la la fuerza del agua. En la puerta se observan inscripciones de difícil descifrar, hay también varias cruces en las jambas de la puerta y con una fecha arriba: 1905. Se aprecia muy bien todo el canal que traía el agua hasta la construcción.