CRUZ DEL HUMILLADERO

Está elevada sobre una plataforma de tres escalinatas cuadrangulares, varal granítico o columna lisa, cilíndrica que remata en collarino y capitel sobre el que se apoya la cruz latina en cuyo centro lleva un cuadrado.

Esta cruz con menos recursos que otras similares consigue una equilibrada ligereza. Es obra del siglo XVII

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En las entradas del pueblo se conservan varias cruces, eran las marcas de los límites de la población. Aunque otras cruces tenían otros propósitos, todo parece que las de Botija se erigen en el siglo XVII, coincidiendo con la autocompra que realizan los propios vecinos a la Corona, para eximirse de la jurisdicción de la Villa de Montánchez en 1636.

Un procedimiento por el cual, el pueblo adquiría cierta independencia; esta vez, de la Ciudad de referencia, que ejercía un señorío similar al que practicaban condes, duques y otros nobles. No obstante, seguían en el Partido Judicial de Montánchez y los delitos de justicia mayor se celebraban en la villa de cabecera.

La más conservada y esbelta de la población es conocida con el nombre de Cruz del Humilladero.

Los humilladeros son lugares de culto al aire libre, generalmente con una cruz o una imagen religiosa, aunque también pueden ser pequeños altares de oración. Aquí los cristianos devotos podían humillarse, es decir, rezar ante la cruz. Se erigían principalmente en las entradas o salidas de los pueblos, o en algunos casos junto a las iglesias o santuarios importantes.

La Cruz del Humilladero es elegante y de aspecto robusto. Situada en el camino de Trujillo, se eleva sobre una escalinata de tres peldaños con base cuadrada. Todo el conjunto está realizado en piedra de granito, la pieza más grande es la columna, de algo más de dos metros, lisa, sin decoración. Remata la columna una especie de pequeño collar y capitel, donde asienta la cruz latina. En su centro se observa un cuadrado.